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En ANTARTIC ® nos preocupamos por ofrecer a nuestros clientes un producto de calidad, inocuidad y buen sabor, por lo que nos apegamos a las mejores prácticas de la industria de la fabricación de hielo, apegándonos a los siguientes procesos que garantizan la salud y preferencia de nuestros consumidores.

Antes de convertirse en hielo, el agua que utilizamos pasa por los siguientes procesos:

FILTRACIÓN: En este proceso empleamos carbón activado para remover color, olor y sabor de cualquier impureza orgánica indeseable, además de prevenir parásitos microscópicos.

ÓSMOSIS INVERSA: Durante este proceso, el agua es forzada por una membrana de prefiltrado semipermeable que elimina la mayoría de las impurezas y quita en forma efectiva los sabores metálicos de los compuestos de hierro, manganeso, óxido de cobre y azufre.

La osmosis inversa se encarga además de uniformizar la coloración del agua, eliminando las manchas de hierro y la mayoría de los microbios.

OZONO: El ozono es uno de los más potentes bactericidas naturales conocidos, destruye microorganismos que son causantes de enfermedades así como parásitos microscópicos.

RAYOS ULTRAVIOLETA Es comúnmente llamada radiación ultravioleta o “luz UV” es una tecnología que elimina por completo organismos microbiológicos del agua. Este método es utilizado para desinfección y control microbiano ya que la luz emitida por las lámparas germinicidas de vapor de mercurio, es letal para la mayoría de los microorganismos, incluyendo bacterias, virus, hongos, protozoarios, levaduras y algas.

EMPAQUE: Desde el inicio del procedimiento de fabricación y hasta el empaque no existe contacto directo de un ser humano con el producto; es decir, todo se realiza de forma automatizada, garantizando la pureza de los productos que ofrecemos.

CADENA DE FRÍO: Una vez que el agua es congelada, ya sea en barra, o en cilindro, nuestro equipo de refrigeración lo mantiene a la temperatura óptima para que este se conserve, tanto en nuestros almacenes y cuartos fríos, como en el traslado y punto de venta, hasta que llegue a las manos de nuestros consumidores.

Cumplir con esta cadena de frío nos permite poner a disposición de nuestros consumidores el hielo en óptimas condiciones. Desde la fabricación hasta el punto de venta.